Cuando son las 13h10 minutos de un domingo caluroso con 26° centígrados, un mercado renovado se encuentra en el centro de la urbe, muchos carros que lentamente pasan y se detienen por la calle Mariscal Lamar.  Al frente la entrada de dos puertas abiertas a los lados y encima en la pared con pequeñas letras talladas imprimiendo "Mercado Municipal Norte 1932, 9 de Octubre", predomina el color blanco en el exterior del mercado , con ventanas metálicas cuadriculadas, ocupa la cuadra y una plazoleta en donde la gente camina en todas direcciones entrando y saliendo o simplemente pasando por el sector, lo primero que se ve y se olfatea  son las  frutas que en la profundidad se funden los colores en un arco iris lineal, caminando por el piso limpio nos dirigimos a los Morochos que en su mayoría tienen abundantes panes en las vitrinas, lejos se ve un televisor pequeño que  está transmitiendo el partido de la Liga de Quito frente al Deportivo Quito, la gente camina y se detiene alzan sus canastas y las bajan se meten las manos a los bolsillos, cogen, manosean, pinchan con las uñas las frutas, hay familias enteras como solitarios.

La realidad es otra si  avanzamos por la misma calle Mariscal Lamar son las 13h45 minutos, un mercado renovado también de dos pisos, predomina el hierro plateado combinado con un verde oscuro en plena esquina con letras muy grandes mayúsculas se identifica "MERCADO 3 DE NOVIEMBRE" que a  simple vista parece que se estuviera culminando la jornada, escaza gente comprando en la parte inferior pocas legumbres frutas y hortalizas. En los costados están los  abarrotes oscuros con quintales abiertos de maíz y chanca para pollos, un televisor al fondo de una tienda esta en alto volumen pasando las mejores jugadas del partido Liga contra Quito, el piso esta regado de restos de cascaras de frutas y envolturas de golosinas, caminando a la izquierda al final está una pequeña capilla oscura, se alcanza a divisar dos imágenes de la virgen la dolorosa y dos de Jesús.

 Al subir por las escaleras metálicas llegamos al piso donde también hay pocas personas, se puede ver claramente que  señalan con fotografías lo que se vende hornado, jugos, ceviches,  en el sector de las carnes  las vendedoras con un delantal azul marino están sentadas cada una en sus  puestos y cuando se percatan de alguien se paran y comienzan a ofrecer su mercancía, tres puestos de pollo crudo están ya cerrado y las vendedoras de mote han terminado su fuente, pero tienen bastante alverja, frijoles, ensalada y también promocionan su mercancía restante cuando la escaza gente pasa, al lado se encuentran cuatro puestos de cerdo horneado, sobran los yapingachos y los recipientes de ají,  están casi llenos han vendido una pequeña parte del cerdo, que está casi completo, un puesto de mariscos abierto su propietaria lee el periódico.

Siguiendo por la derecha se encuentran los puestos de la comida como almuerzos y jugos  que han cerrados.

A esta hora un mercado desolado con vendedores preocupados como es el caso Doña Olga Guaman de 52 años pequeña de estatura, usa cabello corto y delantal azul marino, siempre está acompañada de su madre, vende mote y granos cocidos expresa; que los domingos a esta hora el mercado ha terminando, se consuela por la gente que viene por la mañana, se siente insatisfecha por la concurrencia de las personas por que se vende muy poco, no está del todo satisfecha con la renovación del mercado, ha comprado un puesto y las ganancias son pocas para solventar sus gastos y aparte continuar pagándolo, los días entre la semana también hay pocos compradores, ella se queda hasta las 14h30 todos los días, pero menciona que el mercado a las 16h00 está cerrado.

Recordemos el mercado 9 de octubre un mercado limpio y ordenado con cuatro acceso por la superficie y otro por el subterráneo que es el parqueadero, cuenta con 3 ambientes desde arriba identificado como  Mezzanine y el menú comidas preparadas, hornado, refrescos, granos cocidos, ceviches. Es un piso limpio que frecuentemente se  ven a los guardias de seguridad uniformados con azul marino y una casaca piloto, los comerciantes con un delantal celeste, no están a la espera de nadie siempre pasan en actividad, cobrando, mostrando, preparando sus productos, el sonido de las licuadoras es predominante,  este piso tiene  mucha claridad, puesto que en la mitad esta un techo gigante de vidrio.

La gente sube y baja por las dos escaleras metálicas ubicadas a los costados en el piso de la planta baja encontramos una gran variedad de colores muchas frutas, legumbres, hortalizas. Un letrero  indica lo que se comercializa en este piso; frutas, verduras, granos, lácteos, quesos, plantas y flores.  Grandes y modernas lámparas se ven en fila esté es el sector donde se percatan de más gente.

Un piso más abajo esta el nivel cero un letrero indica; carnes, mariscos, abacería, ceviches, tubérculos. En la mitad de este piso esta la escultura de aproximadamente un metro del Divino niño del corazón de Jesús protegido por un cubo de vidrio, mucha gente pasa desprevenida ante esta imagen que está en un lugar muy céntrico del mercado, la luz natural ya no llega aquí con potencia y es por eso que las iluminaciones están prendidas,  la mayoría de los puestos cuentan con frigoríficos, a los costados pocas abacerías están abiertas.   

Existe una salida que nos conduce a un parqueadero grande que cuenta con 112 espacios de parqueo, encontramos  otro tipo de guardias  esta vez  uniformados de negro, hacia  un costado esta una bodega gigantesca para el área de descarga, caminando por el piso en cementado del parqueadero,  están las gradas, cubiertas por un cubo de vidrio que dirigen a la plazoleta junto al mercado.

La realidad de estos dos mercado modernos y renovados de nuestra ciudad es bien diferenciada, a pesar de la cercanía entre los dos, no importa el tiempo, ni el día, ni la hora,  vemos como está marcado el contraste con estos dos lugares de comercialización.