Mi paso por el 10 de Agosto
Llegué al centro de la ciudad como a las 10 de la mañana del jueves, tenía que entregar unos papeles de mi mami en un gabinete de abogados, fue ahí que me acordé de la tarea sobre describir un mercado que me mandaron en la u, "estoy cerca del 10 de Agosto" pensé, así que aproveché el tiempo y decidí ir. Exteriormente observé un edificio de color blanco, de dos plantas, bastante extenso con varias entradas y un letrero grande que lleva el dibujo de una pollera típica de la "Chola Cuencana", ubicado en diagonal a la puerta principal. A los alrededores de la edificación se escucha mucho ruido, mismo que lo conforman cientos de carros que pasan por ahí, la gente que entra y sale del mercado, los vendedores de las afueras ofertando y discutiendo con los compradores, los cuales no se dejan convencer tan fácilmente: "eso está muy caro, pero si los tomates están verdes" dice una señora que no está de acuerdo con el precio de la verdura.
Al entrar al mercado lo primero que me llamó la atención fue el olor de la carne, ¡que asco!, fue lo primero que se me vino a la mente, ¡me voy de aquí! , claro que eso fue sólo lo que una parte de mi cerebro replicaba porque la otra decía "bien, sal de ahí pero te espera un gran cero en la materia", después de esa discusión interna, decidí seguir caminando y a mi derecha observé que ahí también vendían ropa y calzado por lo que me olvidé un poco del deber, al menos eso creí y fui a preguntar los costos, ¡25 dólares!, ¡un par de zapatos!, no lo podía creer, más caros que los que según yo compro en un centro comercial, ese detalle definitivamente no se me iba a olvidar porque yo estaba segura de que ahí había cosas súper baratas y que con 10 dólares obtendría algo.
Ya luego y tratando de alejarme lo más posible de los cárnicos, pasé por las abacerías del piso bajo, bastante descuidado por cierto y busqué la cara más amable entre las vendedoras para hacerle una entrevista, ¡que horror!, no encontraba a nadie y según lo que yo había escuchado la mayoría de mercaderes son unas "agrias"----) expresión propia de mi mami, bueno con todo y miedo me acerqué a una señora gordita que vendía cosas propias de una tienda común y antes de yo decirle algo me dijo: ¿Qué busca bonita?, a lo que yo contesté "nada gracias, sólo quisiera hacerle unas preguntas para un trabajo de la U, ¿tendrá un tiempito?" ..... silencio..... hasta que por fin me respondió "bueno pero rapidito mija". Pues empecé a preguntar, ¿Cómo se llama?, pregunta a la cual prefirió no responder ya que según la señora le podía ocasionar algún problema con la dirigencia del mercado... la verdad no confiaba mucho en mi, al notar esto le dije que no había problema y que mejor me contara un poco de su vida, dentro del mercado 10 de Agosto.
Así lo hizo, y según mi criterio lo que más relevante fue: "aquí la vida es dura, pero uno se enseña con el tiempo, a veces la gente es grosera y nos trata como inferiores" ¡y yo que creí que ellas eran las del mal humor!, (mi opinión) "nos levantamos tempranito para preparar las ventas, y ganar tiempo.
Aquí hay dos bandos, unos que apoyan a la administración y otros que estamos en contra, como yo que no estoy de acuerdo con la adjudicación de los puestos; por otro lado aquí le queremos arto a la virgencita de la entrada (imagen que está casi al entrar al centro de expendio)", en lo personal no me había fijado mucho en eso porque no me gustan las figuras religiosas, pero por lo visto ahí la quieren mucho.
Después di una vuelta completa por la planta baja, lo que más me impactó fue la gran variedad de colores de los diferentes puestos, unos con varias propagandas de lo que venden y otros con publicidad de Marcelo Cabrera (ex Alcalde de Cuenca), o Paúl Granda actual Burgo Maestre y ex candidato a Primer Personero Municipal por el partido de Gobierno.
Al subir al piso alto sentí algo de hambre, seguro porque arriba hay un gran patio de comidas donde predomina la venta de ornado, papas, morochos y almuerzos, pero a pesar de mi estómago seguí y ahí me pude dar cuenta que el mercado es muy grande, porque en la planta alta también venden frutas, verduras, hierbas y demás cosas: a diferencia de la planta baja en este lugar se siente más calor porque el techo tiene como unas entraditas por donde el sol pasa, al sentir eso me acordé que una vez leí en el periódico que las vendedoras de este piso estaban descontentas por el incesante calor y las palomas que residían en la cubierta, mismas que ocasionabas insalubridad, es por eso que se ocurrió preguntarle a manera de conversación, que había pasado con esto, a un señor que comercializaba almuerzos, a lo que él respondió "puuuu, mi niña el Alcalde actual no hace nada por nosotros, esto no nos han de solucionar nunca". Ese momento me dije "vaya aquí la vida no es fácil, pero por lo menos la gente es fresca".
Ya cuando bajaba para salir me paso algo muy chistoso, me choqué con un señor que llevaba en su hombro una cabeza de vaca, "aaaaaaaaaaaaaa" grité, y una señora de las carnes dijo: "cuidado no vez que la niña es delicadita" en forma irónica, después de eso sentí un poco de enojo pero luego me di cuenta que si algún día quiero ser periodista hay cosas que tengo que aprender, cosas como: sentirme parte de la gente con la cual comparto, no tener aires de superioridad, enfrentarme a lo que no me gusta y fijarme mejor por donde camino.
Pues bien esta fue mi experiencia en el mercado 10 de Agosto, y espero tener muchas más distintos lugares en donde uno ni se imagina lo que puede suceder.

La redacción del texto es amena, ya que combinas monólogo y descripción de los espacios del mercado... Te quedo bien Angie.