29 Octubre 2009
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Recuerdo que cuando tenía 10 años tuve la oportunidad de acompañarles a mis padres al mercado, a la Feria Libre. Diez años después regreso y encuentro que las cosa que cuando niña me sorprendían no han cambiado mucho o nada, pero ahora mi atención se centro en los detalles que muchas veces pasan desapercibidos y descubrí como el mercado me contaba gran parte de nuestra cultura como sociedad.
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Es indudable que el trabajo infantil es común en Cuenca, pero en el mercado se evidencia aun más la cantidad de niños trabajadores, una situación alarmante, que cuando niña no entendí bien porque el papi de ese niño le mandaba con dos fundas de porotos y dos de alverjas a vocear el precio como una suplica para lograr vender aunque sea esas cuatro fundas.
Seguí mi recorrido en la feria, entre pollos pelados al sol y pavos en corrales, entre gelatinas y frutas en el suelo, entre vendedores ambulantes de comida para el almuerzo y zapatos; todo esto es común, lo inusual fue una señora que pedía limosnas acercándose a los clientes y tocándoles el hombro decía “oiga, ya de pues algo, oiga ya de alguna cosita, oiga, oiga” y ante la indiferencia se alejaba diciendo “eso querían, a eso llegamos, eso es lo que querían, ya pues eso es”, palabras retumbantes para alguien que las escucha con detalle.
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Mientras en una radio cercana se escucha a todo volumen una canción que decía “el amor de la mujer se parece a la gallina, por que cuando muere el gallo se arrima a cualquier pollo”, señoras de muy buena presencia veían y tocaban las frutas regateando el precio con enojo y menospreciando a sus vendedores.
No falto la delincuencia como tampoco falto aquellos señores encorvados de avanzada edad que cargan quintales en sus espaldas hasta los parqueaderos cobrando tan solo un dólar como mínimo, ni diez años atrás ni ahora entiendo como puede ser físicamente posible esto.
A pesar de que algunas cosas han cambiado como el control en los parqueaderos, el mercado es un lugar no muy alentador para visitar, pero ¿Por qué?, tal vez por que a más de chocarnos crudamente con un olor a todo, nos encontramos de frente a la verdadera cara de nuestra cultura. Pues, en el mercado, se evidencia el machismo, la discriminación, la pobreza, el trabajo infantil y las diferencias de clases sociales.
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28 Octubre 2009
EL MERCADO 9 DE OCTUBRE.
El mercado nueve de Octubre es uno de los regenerados actualmente, al realizar un recorrido pude apreciar la infraestructura colonial que este posee, toda la gente que en este trabaja y cada uno con una gran diversidad de productos.
Mientras entraba pude divisar algunos hombres que se ganaban la vida cargando cosas, ahí uno de estos iba llevando un gran saco de papas en su espalda , otro una canasta con frutas de una de las vendedoras del mercado, a uno de ellos le pregunte desde que hora empieza su rutina de trabajo y el me indico que desde las seis y media que era la hora en que abren el mercado y se quedaba hasta las seis de la tarde para luego ir a un pequeño cuarto a descansar de tan fuerte jornada laboral.
Luego al subir a la segunda planta pude divisar la gran variedad de puestos de comida y bebidas los cuales tenían llamativos letreros para atraer la atención de las personas, por cierto me llamo mucho la atención en el puesto de jugos uno que decía "ROMPE NUCAS" debido a que si le hace a uno doler la nuca por la gran cantidad de hielo que le ponen al jugo ,que por cierto es muy sabroso y refrescante.
Conversando con la Señora María Zhindón propietaria del local , me conto que es una de las fundadoras de este mercado ya que lleva laborando en lo de los jugos mas de cincuenta años en los cuales a tenido sus altos y bajos ya que cuando empezó el negocia era bueno pero con el pasar del tiempo ha ido decayendo debido a la gran competencia que se da actualmente, además de eso ha tenido que lidiar con los delincuentes, que comenta es común verlos por ahí. Ella labora todo el día hasta que cierren el mercado, para después esperar que un nieto la venga a recoger para llevarla hasta su casa.
Bueno después de tomar el sabroso jugo salí del mercado y me pude percatar que desde su remodelación se encuentra con un poco mas de seguridad ya que la guardia ciudadana es constante por el lugar al igual que la policía lo cual es un bienestar para las personas que realizan sus compras aquí.
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28 Octubre 2009
Llegar al "Diez de Agosto Shopping Center" (como es conocido cariñosamente este mercado), hace que en fila los cinco y hasta seis sentidos humanos se desarrollen en un dos por tres.
El colorido, la imagen del "Divino Niño" en una de las entradas, el local de CD's con el pegajoso ritmo de Néctar, Gerardo Morán, o una tecnocumbia "quitapenas" o "abre venas"; y básicamente la alegría contagiosa de sus vendedoras, reflejan un distintivo que no puede pasar desapercibido en ninguna ciudad ni en ningún rincón del país: un mercado.
Es cuestión de dar dos pasos para que perdamos nuestro nombre y nos bauticen con uno nuevo: "caserita". Y para que luego de unos segunditos de "regateo", nos bajen unos cuantos centavos en la compra.
Pero resulta imposible comprar y no "pegarse un brinco" a la segunda planta, donde así no se tenga hambre, la saliva pasa casi imperceptible, cuando ya se empieza a buscar puesto en una de las mesas.
A simple vista y sin mucho esfuerzo se encuentra a Doña Elsita Cárdenas, quien lleva cuarenta y cinco años de su vida levantándose a las cinco de la mañana a pelar las papas para los llapingachos que acompañarán a un bien puesto y exquisito plato de hornado, más mote, ensalada de zanahoria, tomate, lechuga, brócoli, poroto, y ají al gusto. Una mujer de pocas palabras pero con una amabilidad totalmente estable.
Su puesto adorna un agradable chanchito de porcelana y unas cinco o seis imágenes del Niño Jesús; pero la dorada "cascarita" del ya medio chancho en ese entonces, es lo que "jala" la vista. No hay duda.
Cuenta que su madre fue la fundadora del negocio, y que orgullosamente tomó su lugar, esperando que su hija haga lo mismo cuando ella ya no esté.
Estaba feliz. Pues comentaba que se acercan las fiestas de Cuenca y es ahí cuando "se premian más los esfuerzos", porque los turistas "van y vienen y hasta fotos le llevan".
Su sobrina Mónica es quien le ayuda desde las ocho de la mañana hasta las siete y media de la noche que dice es la hora en la que cierran el mercado. De hecho Mónica le impregna una alegría singular a su puesto ya que tiene una de esas risas que le cambian el gesto hasta al más fruncido.
Quién piensa en el peso al momento de pedirse un "platito" de uno cincuenta, dos dólares o más. Nadie a menos que tenga una envidiable fuerza de voluntad.
Pero si Doña Elsita Cárdenas llama la atención a más de las delicias que ofrece; lo hace por su seguridad a la hora de conversar. Lo único que la hace ver como una persona mayor son sus canas. La energía que proyecta ya muchos la hemos perdido. Pero llega un lapso en el que la gente ha dejado de comprar. Ella bosteza. Se come un durazno, ve fijamente a un punto lejano, y medita en quien sabe qué.
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28 Octubre 2009
Recorriendo el MERCADO 10 DE AGOSTO
Uno de los principales mercados de la ciudad de Cuenca es el 10 de Agosto que gracias a su remodelación es muy visitado , ya que cuenta con areas remodeladas que son propias de un mercado del siglo 21.
Primeramente al entrar en este mercado me pude dar cuenta como la administración y quienes trabajan ahí mantienen el orden necesario para vender y ofrecer sus productos, es decir no se existe un aglomeramiento de personas sino que mas bien se puede uno ir tranquilo a comprar lo que se necesite y por supuesto encontrar la mejor oferta parar poder adquirir el producto.
Imagen del Presidente Rafael Correa en un puesto de morocho.
Ya adentrándonos un poco más puede observar la gran cantidad de locales de expendios de comida, de expendio de carnes de frutas y demás productos de primera necesidad, como también una infinidad de variedades etc.
También visitando todo este mercado y escuchando muchas anécdotas de quienes trabajan ahí son muy llamativos sus letreros que están ubicados en sus puestos según ellos para llamar la atención del público y por qué no engalanar un poco más su lugar de trabajo.
Posters en un local de comida.
Quienes forman parte de este Mercado son ya personas con muchos años de experiencia y llenas de energía para trabajar y poder salir adelante en sus pequeños negocios.
El tipo de atención que se brinda y el cual pude constatar, fue de primera ya que empezando desde sus puestos de trabajo se pudo apreciar el orden y la disponibilidad para atender al cliente.
Al terminar mi recorrido por el concurrido mercado me voy satisfecho ya que pude conocer un poco más de la realidad de las personas que trabajan ahí yes verdaderamente admirable todo el empeño cada uno pone para ganarse el pan de cada día.
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28 Octubre 2009
Es un lugar donde me encontré con muchas cosas que me llamaba la atención como: la música, el ruido de las vendedoras. Es un lugar bonito pero cuando se le pone atención y se lo siente como es el ambiente, ahí nos podemos encontrar con un montón de cosas que a veces ni si quiera damos importancia, pero lo que me causaba un poco de risa fue como los señoras de los puestos llamaban a la gente para que compre, y decían venga venga patronita lleve lleve tomatito, cebollita, naranjita, ponen tanto cariño a las verduras y frutas para poder vender.
Bueno estaba recorriendo por todo el mercado encontré a un puesto que me llamó la atención fue un puesto de un cerdo ornado, me acerque y me puse a conversar con la dueña del local la señora Mercedes Mora y le pregunte desde cuando trabajaba ahí y ella me dijo desde que era niña siempre le acompañaba a su mamá, y como yo ya aprendí a preparar y ornar un día decidí trabajar sola y por mi propia cuenta para así poder tener mis propias ganancias para mi y mi familia, este trabajo me a ayudado mucho tanto en mi casa como aquí mismo, digo aquí porque me distrae un poco en el sentido que cuando me compran algunas personas conversan conmigo consigo amistades vender no es todo sino lo principal es tener amistades y llevarse con todos, eso es lo esencial para mi.
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28 Octubre 2009
Es un lugar donde me encontré con muchas cosas que me llamaba la atención como: la música, el ruido de las vendedoras. Es un lugar bonito pero cuando se le pone atención y se lo siente como es el ambiente, ahí nos podemos encontrar con un montón de cosas que a veces ni si quiera damos importancia, pero lo que me causaba un poco de risa fue como los señoras de los puestos llamaban a la gente para que compre, y decían venga venga patronita lleve lleve tomatito, cebollita, naranjita, ponen tanto cariño a las verduras y frutas para poder vender.
Bueno estaba recorriendo por todo el mercado encontré a un puesto que me llamó la atención fue un puesto de un cerdo ornado, me acerque y me puse a conversar con la dueña del local la señora Mercedes Mora y le pregunte desde cuando trabajaba ahí y ella me dijo desde que era niña siempre le acompañaba a su mamá, y como yo ya aprendí a preparar y ornar un día decidí trabajar sola y por mi propia cuenta para así poder tener mis propias ganancias para mi y mi familia, este trabajo me a ayudado mucho tanto en mi casa como aquí mismo, digo aquí porque me distrae un poco en el sentido que cuando me compran algunas personas conversan conmigo consigo amistades vender no es todo sino lo principal es tener amistades y llevarse con todos, eso es lo esencial para mi.
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28 Octubre 2009
Recorriendo el MERCADO 10 DE AGOSTO
Uno de los principales mercados de la ciudad de Cuenca es el 10 de Agosto que gracias a su remodelación es muy visitado , ya que cuenta con areas remodeladas que son propias de un mercado del siglo 21.
Primeramente al entrar en este mercado me pude dar cuenta como la administración y quienes trabajan ahí mantienen el orden necesario para vender y ofrecer sus productos, es decir no se existe un aglomeramiento de personas sino que mas bien se puede uno ir tranquilo a comprar lo que se necesite y por supuesto encontrar la mejor oferta parar poder adquirir el producto.
Imagen del Presidente Rafael Correa en un puesto de morocho.
Ya adentrándonos un poco más puede observar la gran cantidad de locales de expendios de comida, de expendio de carnes de frutas y demás productos de primera necesidad, como también una infinidad de variedades etc.
También visitando todo este mercado y escuchando muchas anécdotas de quienes trabajan ahí son muy llamativos sus letreros que están ubicados en sus puestos según ellos para llamar la atención del público y por qué no engalanar un poco más su lugar de trabajo.
Posters en un local de comida.
Quienes forman parte de este Mercado son ya personas con muchos años de experiencia y llenas de energía para trabajar y poder salir adelante en sus pequeños negocios.
El tipo de atención que se brinda y el cual pude constatar, fue de primera ya que empezando desde sus puestos de trabajo se pudo apreciar el orden y la disponibilidad para atender al cliente.
Al terminar mi recorrido por el concurrido mercado me voy satisfecho ya que pude conocer un poco más de la realidad de las personas que trabajan ahí yes verdaderamente admirable todo el empeño cada uno pone para ganarse el pan de cada día.
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28 Octubre 2009
Desde hace un mes que estoy en la cuenca del río Paute y hay un nombre que escucho constantemente y que se repite todos los días; un nombre que se ha mantenido en la memoria colectiva de la gente que aquí habita, principalmente de las personas mayores. Ese nombre es Guarainag.
Todos y todas recuerdan con nostalgia a este pueblo pero principalmente recuerdan su mercado, la famosa feria de Guarainag.
Y llego el día…. El domingo, que es la feria de Guarainag, y junto con mis compañeros empezamos a preparar el viaje a Garainag, poníamos las cámaras, la grabadora, la cámara de fotos y la curiosidad en la maleta… emprendimos el viaje.
Llegamos a la feria de Guarainag y a pesar de que ya nos habían advertido no pudimos evitar la sorpresa. En este famoso lugar no había casi nada. La feria de Guarainag le hace honor a su nombre –wayra, viento y ñan, camino; camino del viento- pues a primera vista lo único que pasa por aquí es el viento, solo eso ha quedado. Unas pocas mujeres que vendían los productos que ellas mismas cosechan principalmente maíz y papas, también encontramos productos que ellas mismas elaboran como quesos; además había leche, pan, cebada, hortalizas, legumbres, frutas; no faltaban las mujeres que venden comidas como tortillas de choclo, hornado, salchipapas, secos de pollo, ceviche y encebollado y como un intruso en medio de tantas mujeres en un rincón de la feria se ubicaba el vendedor de arados, palas, picos, hoz, sogas y todas las herramientas necesarias para la agricultura; pero lo que más abunda en este lugar son los recuerdos, recuerdos de un pueblo que alguna vez fue próspero gracias a su feria.
Los años se han llevado la prosperidad, pero no se han logrado llevar las relaciones de poder que hasta hoy se mantienen. Unos pocos, poquísimos compradores; son descendientes de los hacendados que dominaron en estas tierras, otros venden sus productos con el tan común y a veces injusto regateo. También quedan los que vienen a vender papás y maíz, etc. Y con el fruto de su venta llevan a sus casas fósforos, aceites, atún, etc.
El santo de Guarainag es San Pablo y una imagen de él se ubica en una esquina de la plaza y mercado, este es un santo que va acorde con este pueblo pues a San Pablo le acompaña un sombrero para protegerse del sol al igual que los vendedores de la zona y le acompañan unas flores.
Preguntamos a la gente ¿Cómo era la feria de Guarainag antes?. Al responder a la gente se le llena la mirada de nostalgia. “uhhhh, grandota no como es ahora, la gente llenaba unas 3 cuadras, los puestos se ubicaban 3 cuadras y venía la gente de todos lados hasta de Azoguez”. La siguiente pregunta obligada ¿Qué paso, en qué momento dejó de ser esa gran feria?. “Cuando la carretera pasó por la otra orilla del río por El Pan y Sevilla de Oro y entonces toda la gente prefirió ir a Paute o a Cuenca y ya nadie vino para acá”. Pensando que eran razones técnicas y que la gente desconocería esta situación con un poco de inseguridad preguntamos ¿Por qué la carretera pasaría por el otro lado, si esta zona era tan importante? Porque había hacendados ricos que no querían que se afectaran sus propiedades y ellos hicieron que la carretera vaya por el otro lado y que nosotros quedemos abandonados, nos responden…
El próximo domingo se volverá a realizar la feria, -creó yo-, que más por tradición y nostalgia que por la misma rentabilidad y necesidad; pero se hará y resultaría interesante otros cuencanos y cuencanas visitaran este lugar para comprar un poco de leche y pura, unas tortillas de choclo y para visitar a los recuerdos.
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